Hoy me apetecía nombrarte, sin deletrearte.
Sin sentir esa furia con fobia. Sin llegar a imaginarte.
Hoy me apetecía besarte, desde lejos. Sin tacto.
Sin ser consciente de lo adicta que soy a tu boca.
Hoy me apetecía llamarte, sin marcar. Sin oírte llegar.
Sin ganas de recordar cómo el lado protector y grave de tu voz conquistaba mis esperanzas.
Hoy me apetecía saber de ti. Sin detalles, sin dilaciones.
Sin la necesidad de que habláramos más de la cuenta.
Hoy me apetecía abrazarte, sin calor. Sin caricias por la espalda.
Sin deseos de quedarme ahogada entre tus brazos.
Hoy me apetecía sentirme tuya por un momento, sin llegar a serlo nunca.
Sin ni siquiera la sensación de importarte.
Hoy me apetecías con lo puesto, sin ser otra persona que no fueras tú.
Sin rodeos. Sin más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario