Color púrpura, sabor agrio
olor champú y mucho, mucho frío.
¿De veras no hay manera?
¿Sería posible volver y volver?
Luces fugaces, carbón encendido,
manos curiosas, abismos y precipicios.
Recién pintada y, en lugar de ciruelas
es más bien cítrico.
Enredo mis manos y floto con tal
pulcritud.
Bajo cero y despiertan escalofríos.
¿Sería posible encontrarnos de nuevo?
Me deslumbro de manera efímera
¡Que dulce chimenea la de tu cuerpo!
Mis dedos, de repente, han vuelto a su infancia
y les apetece jugar como críos.
Pero, entonces...
Altura. Miedo. Inseguridad.
Y de fondo, tú.
De espaldas. Ni una palabra ( y eso que puedo
escucharte)
Crepúsculo. Fruta agria.
Ducha caliente. Nieve, fría nieve.
Y todo se vuelve borroso. Todo parece
desvanecerse. Date la vuelta, anda.
¿Cabe la posibilidad o es mera coincidencia?
Pero te vuelves. Y sonríes.
Joder, sonríes.
Para entonces, el primer rayo de sol calienta mi piel, me deslumbro.
Otra vez.
Habitación color púrpura, mandarinas ásperas.
Es su pelo, que huele a champú.
Sábanas por el suelo... ¿De ahí tanto, tanto frío?
Pero sigues sonriendo. Eso aviva el fuego. Amaina el hielo.
Al menos, antes de caer tan alto
aunque ya empiece a ver el suelo
No hay comentarios:
Publicar un comentario