martes, 21 de octubre de 2014

Buenas noches al amanecer

Color púrpura, sabor agrio
olor champú y mucho, mucho frío. 
¿De veras no hay manera?
¿Sería posible volver y volver?
Luces fugaces, carbón encendido, 
manos curiosas, abismos y precipicios. 

Recién pintada y, en lugar de ciruelas
es más bien cítrico. 
Enredo mis manos y floto con tal
pulcritud.
Bajo cero y despiertan escalofríos.
¿Sería posible encontrarnos de nuevo?

Me deslumbro de manera efímera 
¡Que dulce chimenea la de tu cuerpo!
Mis dedos, de repente, han vuelto a su infancia
y les apetece jugar como críos.
Pero, entonces... 
Altura. Miedo. Inseguridad.
Y de fondo, tú. 

De espaldas. Ni una palabra ( y eso que puedo
escucharte)
Crepúsculo. Fruta agria. 
Ducha caliente. Nieve, fría nieve. 
Y todo se vuelve borroso. Todo parece
desvanecerse. Date la vuelta, anda. 
¿Cabe la posibilidad o es mera coincidencia?

Pero te vuelves. Y sonríes.
Joder, sonríes.
Para entonces, el primer rayo de sol calienta mi piel, me deslumbro.
Otra vez.

Habitación color púrpura, mandarinas ásperas. 
Es su pelo, que huele a champú. 
Sábanas por el suelo... ¿De ahí tanto, tanto frío?
Pero sigues sonriendo. Eso aviva el fuego. Amaina el hielo. 
Al menos, antes de caer tan alto
aunque ya empiece a ver el suelo

No hay comentarios:

Publicar un comentario