lunes, 20 de octubre de 2014

Sabe a calma si es contigo

Y cuando tiembla se suicidan los abismos.
Y cuando camina, arde el suelo.
Que no hay peor escalofrío
que el calor que desprende su pecho
en plena tierra mojada, en pleno golpe seco.
Sabe a lluvia y a canela, y a turrón de chocolate
Huele a calma en mar y a café en una tarde de invierno.
Quizá por eso bese tan bien.
Te hable a versos de caricias con la delicadeza
con la que las gotas recorren los pétalos
de su flor tras un pequeño diluvio en plena primavera.
De la misma manera con la que se prueba el vino,
con la misma mano con la que te escribo
con la dulzura que desprenden tus ojos
al estrecharse en un despegue de parpadeo.
Así es como te encuentro en mi,
probándome, escribiéndome, deslizándote,

Como un lápiz expresa el sudor desnudo de una maravilla de canción. 

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