como paisajes en las ventanas de autobuses.
Deseos llenos de belleza y carretera.
Qué tal y cómo vienen, se van.
Fugaces y cambiantes. Intentos de acaparar
con tus ojos todo lo que el campo verde visual
te permite divisar, fallido siempre por la
maldita velocidad.
Deseos que se te escapan de las manos,
a pesar de la inercia de quererlos agarrar.

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